Misión en San Nicolás, enero 2017
Gracias por estos pocos días e
intensos días de misión. Llegué tres días después que el resto del grupo,
cuando terminé de trabajar. Y me costó entrar en clima. Me sentía cansada,
aislada en mi misma, con dificultad para compartir y poner mis sentidos al servicio
de la comunidad y del grupo. Varias veces me pregunté "¿Será esta una de
mis últimas misiones? ¿Tengo ganas de seguir haciendo esto? Después de siete
años, ¿estaré cansada? ¿Habré cumplido una etapa?"
Y me renovaron la fe. Los niños,
las señoras, las hermanas, el sacerdote, los jóvenes, todos los miembros del
grupo. Cada uno de ellos me renovó la fe en Jesús resucitado, Jesús vida, Jesús
presente en los rostros de los que aman, sufren, luchan, comparten, celebran.
Yo tengo fe en el Dios de la
vida. Es fe en la vida, fe en los que están vivos -es decir, caminan, cambian,
avanzan, siguen adelante, buscan, se inquietan. Fe en que cada persona puede
ser mejor, fe en los encuentros. Tengo fe en Jesús que se manifiesta en cada
persona y me llama al encuentro fraterno. Y también fe en Jesús que viene a
rescatarme, a darme un abrazo, a motivarme a través de otros rostros, a veces
rostros de amigos, a veces de desconocidos.
No tengo fe en un Dios lejano y
todopoderoso que se manifiesta fantásticamente. Tengo fe en el milagro
cotidiano que somos cada uno de nosotros intentando ser más humanos, y que se hace
celebración cuando nos reunimos a compartir el mate, los juegos, los proyectos.
Hace siete años que estoy en este
grupo, que es un grupo nuevo continuación de aquel donde comencé a enamorarme
de la misión. El grupo se renueva cada vez que una persona nueva ingresa. Para mí,
se conjugan la confianza y el entendernos con miradas con aquellos con quienes
transité más camino, y la sorpresa y la admiración de ver a los que se fueron
sumando en el último año y tienen tanto para aportar, compartir, motivar.
Y gracias a todos esos rostros
pude encontrar nuevamente a Jesús, pude conectar con la misión, con el grupo,
conmigo misma, con la vida. Gracias por estos días compartidos.
