Fortalezcan sus lazos
de comunidad. Sean pacientes y amorosos entre ustedes. Escúchense y aprendan
unos de otros.
Recuerden que Jesús
está presente en el rostro de cada hermano, los que participan en nuestra
comunidad y los que están alejados. Estén atentos a las necesidades de los
hermanos.
Como Jesús envió a sus
primeros discípulos, también los envía a ustedes a anunciar su Buena Noticia.
Salgan a su pueblo, escuchen a los que estén solos, alegren a los que estén
tristes, den de comer a los que tengan hambre y den abrigo a los que tengan
frío. Practiquen el amor y la misericordia.
Cuando se encuentren
con alguien, deséenle la paz y denle la bendición de Cristo.
Habrá dificultades,
desánimos y rechazos, pero Jesús está y estará con nosotros. Pidan al Espíritu
de Dios que los fortalezca con sus dones.
Den tiempo a la
oración. Recuerden que para ser testigos del amor de Cristo debemos tener un
oído en el mundo y otro en el Evangelio.
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